
Si en los posts sobre la primera y la segunda temporada, comentaba que la serie era muy buena pero también un poco lenta hasta los últimos episodios... esta reticencia queda obsoleta en la tercera temporada de esta serie que, en esta ocasión, comienza cada capítulo con la cabecera versionada por los Neville Brothers.
Esta temporada, se ha convertido en mi favorita, si antes esperaba unos meses para empezar de nuevo, en esta ocasión he tardado un día entre el última capítulo de la tercera y el primero de la cuarta. Puede que sea que ya he entrado en la serie totalmente y empiezo a conocerme a muchos de los personajes o, quizás, simplemente que la calidad de ésta ha pasado de un notable a un excelente.
Los personajes han cobrado vida propia, tanta que, en muchas ocasiones ya no hace falta que digan nada porque sólo con una mirada o un gesto, ya te transmiten lo que piensan, al espectador y también entre ellos. Sobretodo McNulty que, en esta temporada, nos da lo mejor y lo peor de sí. McNulty evoluciona, empieza queriendo volver con su mujer, y cuando ésta le rechaza, se vuelca en su trabajo y pasa de todo lo demás, incluyendose a él mismo o a sus compañeros. Pero se da cuenta de que eso no es lo que quiere, y como en la vida misma, no hace falta ningún evento trágico que le haga cambiar de opinión. Sentirse utilizado por una mujer y el acordarse de la policía del puerto le es suficiente.
Así que, junto a McNulty, por primera vez la serie tiene un gran final, algo que parece pensado para el final de la serie, no sólo para la tercera temporada. Stringer Bell, por mal que me pese, muere vengado por Omar, quien decide arrojar sus armas al río, Barksdale y la mayoría de los suyos acaban en la cárcel, por cierto, impresionante la escena con la risa floja de Avon cuando la policía llama a la puerta del almacén donde tienen todas las armas, y McNulty se convierte en un policía amigable sin muchas preocupaciones. ¿Qué no parece real? Bueno, no todo en la vida acaba siempre mal, ¿no?

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Esta temporada, se ha convertido en mi favorita, si antes esperaba unos meses para empezar de nuevo, en esta ocasión he tardado un día entre el última capítulo de la tercera y el primero de la cuarta. Puede que sea que ya he entrado en la serie totalmente y empiezo a conocerme a muchos de los personajes o, quizás, simplemente que la calidad de ésta ha pasado de un notable a un excelente.
Los personajes han cobrado vida propia, tanta que, en muchas ocasiones ya no hace falta que digan nada porque sólo con una mirada o un gesto, ya te transmiten lo que piensan, al espectador y también entre ellos. Sobretodo McNulty que, en esta temporada, nos da lo mejor y lo peor de sí. McNulty evoluciona, empieza queriendo volver con su mujer, y cuando ésta le rechaza, se vuelca en su trabajo y pasa de todo lo demás, incluyendose a él mismo o a sus compañeros. Pero se da cuenta de que eso no es lo que quiere, y como en la vida misma, no hace falta ningún evento trágico que le haga cambiar de opinión. Sentirse utilizado por una mujer y el acordarse de la policía del puerto le es suficiente.
Así que, junto a McNulty, por primera vez la serie tiene un gran final, algo que parece pensado para el final de la serie, no sólo para la tercera temporada. Stringer Bell, por mal que me pese, muere vengado por Omar, quien decide arrojar sus armas al río, Barksdale y la mayoría de los suyos acaban en la cárcel, por cierto, impresionante la escena con la risa floja de Avon cuando la policía llama a la puerta del almacén donde tienen todas las armas, y McNulty se convierte en un policía amigable sin muchas preocupaciones. ¿Qué no parece real? Bueno, no todo en la vida acaba siempre mal, ¿no?





