
Lo que más afecta a Gilmore Girls, es la imágen que desprende antes de verla. La cabecera, el color de la serie, el título y la sinopsi, son cursis y pueden tirar para atrás al telespectador. La serie tiene cosas buenas y cosas malas, a veces el argumento pierde fuerza, los personajes pueden resultar cansinos y las relaciones personales de las dos protagonistas a veces aburren, que conste que estoy poniendo lo peor de la serie, que no creo que sea algo que sea característico, sino cosas que han pasado en momentos puntuales durante las siete temporadas ofrecidas. Lo que no se le puede negar son los diálogos. Los diálogos de Lorelai Gilmore son de una calidad innegable, uno de los mejores personajes que nos ha ofrecido la televisión.
La séptima temporada creo que retoma el hilo perdido, parecía que Lorelai y Rory se estaban alejando la una de la otra a favor de la relación de ésta con Logan, pero la marcha de éste a Londres, hace que madre e hija vuelvan a estar tan unidas como en las primeras temporadas, lo cual favorce mayormente a Rory, ya que sin Lorelai pierde algo de gracia.
A parte de esto, lo que más me ha gustado de esta temporada es el final, aunque quizás haya pasado todo un poco rápido, sobretodo la vuelta de Lorelai con Luke, pero creo que ha acabado como tenía que acabar. Lorelai con Luke y no con Chris, y la relación de Logan y Rory finiquitada. No se si fué porque a los fans de la serie no les gustaba Logan, pero creo que la decisión fué la correcta. Rory casada con Logan viviendo en California no era el final que Lorelai quería para su hija ni nosotros tampoco. Preferimos augurarle un brillante futuro como periodista empezando desde abajo.
He llorado como una tonta con el episodio final, poniéndome en el lugar de lo que debe sentir una madre cuando ve a su hija partir para enfrentarse con el mundo real y, sobretodo, con esa parada final en Luke's, dónde sino iban a tomarse esa última taza de café.

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La séptima temporada creo que retoma el hilo perdido, parecía que Lorelai y Rory se estaban alejando la una de la otra a favor de la relación de ésta con Logan, pero la marcha de éste a Londres, hace que madre e hija vuelvan a estar tan unidas como en las primeras temporadas, lo cual favorce mayormente a Rory, ya que sin Lorelai pierde algo de gracia.
A parte de esto, lo que más me ha gustado de esta temporada es el final, aunque quizás haya pasado todo un poco rápido, sobretodo la vuelta de Lorelai con Luke, pero creo que ha acabado como tenía que acabar. Lorelai con Luke y no con Chris, y la relación de Logan y Rory finiquitada. No se si fué porque a los fans de la serie no les gustaba Logan, pero creo que la decisión fué la correcta. Rory casada con Logan viviendo en California no era el final que Lorelai quería para su hija ni nosotros tampoco. Preferimos augurarle un brillante futuro como periodista empezando desde abajo.He llorado como una tonta con el episodio final, poniéndome en el lugar de lo que debe sentir una madre cuando ve a su hija partir para enfrentarse con el mundo real y, sobretodo, con esa parada final en Luke's, dónde sino iban a tomarse esa última taza de café.


















